La policía miente. Andrés Palomino: También es inocente
Crónica de la detención de un estudiante
Yo tengo un amigo
Que ahora está encanado.
Estaba sano en clase
Y se lo llevaron los malvados.
Andrés Palomino. De cariño Kinder, tiene veinte años y estudia tercer semestre de Ingeniería Agrícola en Univalle. Una mañana de Abril llegó a la universidad para asistir a clase, entregar un trabajo y salir. Estaba invitado a almorzar un seviche en el cumpleaños de un amigo. No llegaría a la celebración. En su lugar le llegó una detención arbitraria e ilegal que lo tiene hasta hoy tras las húmedas rejas de la cárcel Villa Hermosa de Cali.
Cuando llegó a la Universidad, sonaron unas papas. Los capuchos aparecieron entre los demás. "Hay tropel" - pensó la mayoría - . Eran casi las once de la mañana del jueves tres de abril. Los capuchos avanzaron hacia su frente de batalla. La Pasoancho les esperaba con una patrulla de la policía atascada en el trancón del mediodía. Según el reporte oficial eran las once y diez cuando el vehiculo policial fue incendiado por los manifestantes. Las llamas de la patrulla fueron sucedidas por la llegada de uniformados motorizados disparando hacia la universidad. Los capuchos se replegaron hacia adentro. Cerca de las once treinta fue emitida la orden de desalojo de la Ciudadela Universitaria. Media hora mas tarde el ESMAD ingresó a la universidad, en un operativo comandado por el general Jesús Antonio Gómez Méndez, sin el consentimiento de ninguna de las autoridades civiles competentes. El escuadrón entró por las porterías vehicular, peatonal y de emergencia, siendo esta ultima la mas utilizada para evacuar la universidad cuando estas situaciones se presentan.
El número de estudiantes detenidos al interior del campus universitario cuando finalizó la ocupación de la policía era de once. Al terminar la tarde siete de ellos, la mayoría menores edad, recuperaron su libertad. Al día siguiente los cuatro restantes fueron puestos bajo medida de aseguramiento sin beneficio de excarcelación por indicio de presunta culpabilidad en los delitos de terrorismo y daño en bien ajeno. La teniente Zulmarina Amara Quintero aseguró que ellos eran los encapuchados que le habían prendido fuego a la patrulla en la que ella se transportaba. Dany, Hoover, Nilson y Andrés fueron trasladados al centro penitenciario el lunes siete de abril.
Después de un mes de movilización permanente de todos los estamentos de la universidad y de organizaciones defensoras de los Derechos Humanos para procurar la libertad de los cuatro estudiantes, el lunes doce de mayo el fiscal concluyo que no había pruebas suficientes para realizar la acusación a tres de ellos y le solicitó a la jueza precluir la investigación y darles libertad inmediata. La audiencia estaba citada para las dos de la tarde pero empezó una hora después. La policía mostró como pruebas un video donde se ve arder la patrulla. La defensa desmontó la versión de la teniente y demostró que ella mentía. La medida de aseguramiento fue revocada y la investigación cerrada.
Después de una caliente y ansiosa tarde, entre consignas, abrazos, pitos y besos, Dany, Hoover y Nilson salieron del Palacio de Justicia gritando: "La policía miente. Andrés Palomino: También es inocente"
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